jueves, 31 de mayo de 2012

ENTRADA POR SALIDA
Se disponía a decir: "Vengo de parte de Fulano", pero vio una cara de tan pocos amigos que, antes de tomar
asiento, se incorporó, se puso el sombrero y dijo, dando la espalda:
-Me voy de parte de Fulano.
Jules Renard, Journal.

TRIUNFO SOCIAL
El criado me entregó el sobretodo y el sombrero y, como en un halo de íntima complacencia, salí a la noche.
"Una deliciosa velada", pensé, "la gente más agradable. Lo que dije sobre las finanzas y la filosofía los
impresionó; y cómo se rieron cuando imité el gruñido del cerdo". Pero, poco después, "Dios mío, es horrible",
murmuré: "Quisiera estar muerto".
Logan Pearsall Smith, Trivia (1918).

CUENTO
El rey ordenó:
(Te condeno a morir, pero a morir como Xios y no como Tú) que Xios fuera llevado a un país enteramente
distinto. Cambiado su nombre, artísticamente mutilados sus rasgos. La gente del país obligada a crearle un
pasado, una familia, talentos muy diversos de los suyos.
Si recordaba algo de su vida anterior, lo rebatían, le decían que estaba loco, etcétera...
Le habían preparado una familia, mujer e hijos que se daban por suyos.
En fin, todo le decía que era el que no era.
Paul Valéry, Histoires Brisées (1950).
EL CIELO GANADO El día del Juicio Final, Dios juzga a todos y a cada uno de los hombres. Cuando llama a Manuel Cruz, le dice: -Hombre de poca fe. No creíste en mí. Por eso no entrarás en el Paraíso. -Oh Señor -contesta Cruz-, es verdad que mi fe no ha sido mucha. Nunca he creído en Vos, pero siempre te he imaginado. Tras escucharlo, Dios responde: -Bien, hijo mío, entrarás en el cielo; mas no tendrás nunca la certeza de hallarte en él. Gabriel Cristián Taboada (Buenos Aires, 1972). EL MAYOR TORMENTO Los demonios me contaron que hay un infierno para los sentimentales y los pedantes. Allí los abandonan en un interminable palacio, más vacío que lleno, y sin ventanas. Los condenados lo recorren como si buscaran algo y, ya se sabe, al rato empiezan a decir que el mayor tormento consiste en no participar de la visión de Dios, que el dolor moral es más vivo que el físico, etcétera. Entonces los demonios los echan al mar de fuego, de donde nadie los sacará nunca. El falso Swedenborg, Ensueños (1873).
HISTORIA DE LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un gran rey de las islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan perplejo y sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la declinación de la tarde. Entonces imploró el socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía un laberinto mejor, y que si Dios era servido, se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: «¡Oh rey del tiempo y sustancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el paso». Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde pereció de hambre y de sed. La gloria sea con Aquel que no muere. R. F. Burton, The Land of Midian Revisited (1879)
LOS OBSERVADORES Los cangrejos de tierra, en la isla de Trinidad Sur, son una pesadilla. Lo espían a usted desde cada rincón y desde cada piedra. Con sus ajos muertos y mirones le siguen los pasos, como diciendo: «Si por lo menos te cayeras, nosotros haríamos el resto». Acostarse y dormir en cualquier parte de la isla equivaldría al suicidio... Si está de pie, quieto, procuran morderle las botas, mirándolo con fijeza todo el tiempo. Una característica de estos animales, capaces de enloquecer a un solitario, es que, pocos o muchos, todos lo miran a uno... Son amarillos y rojos, y, después de las arañas, parecen las más abominables criaturas en esta tierra de Dios. Apsley Cherry Garrard, The Worst Journey in the World.
EL PROFETA, EL PAJARO Y LA RED Cuenta una tradición israelita que un profeta pasó junto a una red tendida; un pájaro que estaba allí cerca le dijo: -Profeta del Señor, ¿en tu vida has visto un hombre tan simple como el que tendió esa red para cazarme, a mí que la veo? El profeta se alejó. A su regreso, encontró el pájaro preso en la red. -Es extraño -exclamó-. ¿No eras tú quien hace un rato decías tal y tal cosa? -Profeta -replicó el pájaro-, cuando el momento señalado llega no tenemos ya ojos ni orejas. Ah'med Et Tortuchi, Siradj el Moluk

sábado, 10 de marzo de 2012

XIV
NO ME IMPORTAN las rimas. Raras veces
Hay dos árboles iguales, uno al lado del otro.
Pienso y escribo así como las flores tienen color
Mas con menos perfección en mi modo de expresarme
Porque me falta la simplicidad divina
De ser todo sólo mi exterior.
Miro y me conmuevo,
Me conmuevo como el agua que corre cuando el suelo se inclina,
Y lo que escribo es natural como cuando se eleva el viento...

Pessoa (alberto caeiro)

DESDE MI ALDEA veo cuanto de la tierra se puede ver del Universo.
Por eso mi aldea es tan grande como cualquier otra tierra
Porque soy del tamaño de lo que veo
Y no del tamaño de mi altura...
En las ciudades la vida es más pequeña
Que aquí en mi casa en la cima de este monte
En la ciudad las grandes casas cierran la mirada con llave,
Esconden el horizonte empujan nuestra mirada lejos de todo el
cielo,
Nos hacen pequeños porque nos sacan todo y así no podemos
mirar,
Y nos hacen pobres porque nuestra única riqueza es ver.

SOY UN guardador de rebaños.
El rebaño es mis pensamientos
Y mis pensamientos son todos sensaciones.
Pienso con los ojos y con los oídos
Y con las manos y los pies
Y con la nariz y la boca.
Pensar una flor es verla y olerla
Y comer un fruto es saberle el sentido.
Por eso cuando en un día de calor
Me siento triste de gozarlo tanto,
Y me acuesto en la yerba,
Y cierro los ojos calientes,
Siento todo mi cuerpo acostado en la realidad,
Sé la verdad y soy feliz.