ENTRADA POR SALIDA
Se disponía a decir: "Vengo de parte de Fulano", pero vio una cara de tan pocos amigos que, antes de tomar
asiento, se incorporó, se puso el sombrero y dijo, dando la espalda:
-Me voy de parte de Fulano.
Jules Renard, Journal.
TRIUNFO SOCIAL
El criado me entregó el sobretodo y el sombrero y, como en un halo de íntima complacencia, salí a la noche.
"Una deliciosa velada", pensé, "la gente más agradable. Lo que dije sobre las finanzas y la filosofía los
impresionó; y cómo se rieron cuando imité el gruñido del cerdo". Pero, poco después, "Dios mío, es horrible",
murmuré: "Quisiera estar muerto".
Logan Pearsall Smith, Trivia (1918).
CUENTO
El rey ordenó:
(Te condeno a morir, pero a morir como Xios y no como Tú) que Xios fuera llevado a un país enteramente
distinto. Cambiado su nombre, artísticamente mutilados sus rasgos. La gente del país obligada a crearle un
pasado, una familia, talentos muy diversos de los suyos.
Si recordaba algo de su vida anterior, lo rebatían, le decían que estaba loco, etcétera...
Le habían preparado una familia, mujer e hijos que se daban por suyos.
En fin, todo le decía que era el que no era.
Paul Valéry, Histoires Brisées (1950).
jueves, 31 de mayo de 2012
EL CIELO GANADO
El día del Juicio Final, Dios juzga a todos y a cada uno de los hombres.
Cuando llama a Manuel Cruz, le dice:
-Hombre de poca fe. No creíste en mí. Por eso no entrarás en el Paraíso.
-Oh Señor -contesta Cruz-, es verdad que mi fe no ha sido mucha. Nunca he creído en Vos, pero siempre te
he imaginado.
Tras escucharlo, Dios responde:
-Bien, hijo mío, entrarás en el cielo; mas no tendrás nunca la certeza de hallarte en él.
Gabriel Cristián Taboada (Buenos Aires, 1972).
EL MAYOR TORMENTO
Los demonios me contaron que hay un infierno para los sentimentales y los pedantes. Allí los abandonan en
un interminable palacio, más vacío que lleno, y sin ventanas. Los condenados lo recorren como si buscaran
algo y, ya se sabe, al rato empiezan a decir que el mayor tormento consiste en no participar de la visión de
Dios, que el dolor moral es más vivo que el físico, etcétera. Entonces los demonios los echan al mar de
fuego, de donde nadie los sacará nunca.
El falso Swedenborg, Ensueños (1873).
HISTORIA DE LOS DOS REYES Y LOS DOS LABERINTOS
Cuentan los hombres dignos de fe (pero Alá sabe más) que en los primeros días hubo un gran rey de las
islas de Babilonia que congregó a sus arquitectos y magos y les mandó construir un laberinto tan perplejo y
sutil que los varones más prudentes no se aventuraban a entrar, y los que entraban se perdían. Esa obra era
un escándalo, porque la confusión y la maravilla son operaciones propias de Dios y no de los hombres. Con
el andar del tiempo vino a su corte un rey de los árabes, y el rey de Babilonia (para hacer burla de la
simplicidad de su huésped) lo hizo penetrar en el laberinto, donde vagó afrentado y confundido hasta la
declinación de la tarde. Entonces imploró el socorro divino y dio con la puerta. Sus labios no profirieron queja
ninguna, pero le dijo al rey de Babilonia que él en Arabia tenía un laberinto mejor, y que si Dios era servido,
se lo daría a conocer algún día. Luego regresó a Arabia, juntó sus capitanes y sus alcaides y estragó los
reinos de Babilonia con tan venturosa fortuna que derribó sus castillos, rompió sus gentes e hizo cautivo al
mismo rey. Lo amarró encima de un camello veloz y lo llevó al desierto. Cabalgaron tres días, y le dijo: «¡Oh
rey del tiempo y sustancia y cifra del siglo!, en Babilonia me quisiste perder en un laberinto de bronce con
muchas escaleras, puertas y muros; ahora el Poderoso ha tenido a bien que te muestre el mío, donde no
hay escaleras que subir, ni puertas que forzar, ni fatigosas galerías que recorrer, ni muros que te veden el
paso».
Luego le desató las ligaduras y lo abandonó en mitad del desierto, donde pereció de hambre y de sed. La
gloria sea con Aquel que no muere.
R. F. Burton, The Land of Midian Revisited (1879)
LOS OBSERVADORES
Los cangrejos de tierra, en la isla de Trinidad Sur, son una pesadilla. Lo espían a usted desde cada rincón y
desde cada piedra. Con sus ajos muertos y mirones le siguen los pasos, como diciendo: «Si por lo menos te
cayeras, nosotros haríamos el resto». Acostarse y dormir en cualquier parte de la isla equivaldría al
suicidio... Si está de pie, quieto, procuran morderle las botas, mirándolo con fijeza todo el tiempo. Una
característica de estos animales, capaces de enloquecer a un solitario, es que, pocos o muchos, todos lo
miran a uno... Son amarillos y rojos, y, después de las arañas, parecen las más abominables criaturas en
esta tierra de Dios.
Apsley Cherry Garrard, The Worst Journey in the World.
EL PROFETA, EL PAJARO Y LA RED
Cuenta una tradición israelita que un profeta pasó junto a una red tendida; un pájaro que estaba allí cerca le
dijo:
-Profeta del Señor, ¿en tu vida has visto un hombre tan simple como el que tendió esa red para cazarme, a
mí que la veo?
El profeta se alejó. A su regreso, encontró el pájaro preso en la red.
-Es extraño -exclamó-. ¿No eras tú quien hace un rato decías tal y tal cosa?
-Profeta -replicó el pájaro-, cuando el momento señalado llega no tenemos ya ojos ni orejas.
Ah'med Et Tortuchi, Siradj el Moluk
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