sábado, 10 de marzo de 2012

XIV
NO ME IMPORTAN las rimas. Raras veces
Hay dos árboles iguales, uno al lado del otro.
Pienso y escribo así como las flores tienen color
Mas con menos perfección en mi modo de expresarme
Porque me falta la simplicidad divina
De ser todo sólo mi exterior.
Miro y me conmuevo,
Me conmuevo como el agua que corre cuando el suelo se inclina,
Y lo que escribo es natural como cuando se eleva el viento...

Pessoa (alberto caeiro)

DESDE MI ALDEA veo cuanto de la tierra se puede ver del Universo.
Por eso mi aldea es tan grande como cualquier otra tierra
Porque soy del tamaño de lo que veo
Y no del tamaño de mi altura...
En las ciudades la vida es más pequeña
Que aquí en mi casa en la cima de este monte
En la ciudad las grandes casas cierran la mirada con llave,
Esconden el horizonte empujan nuestra mirada lejos de todo el
cielo,
Nos hacen pequeños porque nos sacan todo y así no podemos
mirar,
Y nos hacen pobres porque nuestra única riqueza es ver.

SOY UN guardador de rebaños.
El rebaño es mis pensamientos
Y mis pensamientos son todos sensaciones.
Pienso con los ojos y con los oídos
Y con las manos y los pies
Y con la nariz y la boca.
Pensar una flor es verla y olerla
Y comer un fruto es saberle el sentido.
Por eso cuando en un día de calor
Me siento triste de gozarlo tanto,
Y me acuesto en la yerba,
Y cierro los ojos calientes,
Siento todo mi cuerpo acostado en la realidad,
Sé la verdad y soy feliz.
Me besabas mientras te ibas
Agitado durante el sueño
removiéndome entre las sabanas
preso de una gran inquietud
algo me faltaba

desperté muy excitado
y sin tenerte a mi lado
sintiendo los latidos con fuerza
te buscaba

mi sexo era una estaca
necesitada de tí
erguido y desafiante
te necesitaba

miré el reloj de reojo
ya te habías marchado
y oliendo tu aroma en la cama
recordé lo que habia pasado

me estiré y destapé
dejándome llevar descuidado
empecé a acariciarme
lo necesitaba tanto

sentía placer, sentía deseo
estaba casi flotando
cuando encendiste la luz
y te plantaste a mi lado

como haces esto sin mi?
por que no me has llamado?
no me lo podía creer
veía tu rostro, sentía tus manos

y colocandote sobre mi
empalándote con descaro
sentí como me apretabas
me estabas cabalgando

moviendote con lujuria
acariciando tus areolas
despertabas más deseos
y me ibas empapando

tu boca se uniooa la mía
en el momento adecuado
las lenguas entrelazadas
los sexos emparejados

nos movíamos, jadeábamos
solos con el original pecado
derramamos nuestros flujos
entre resuellos ahogados

las ultimas convulsiones
fueron más y más sentidas
como la piel contra piel
que se rozaban en la agonía

más gozosa, más deseada
del orgasmo compartido
y esa última sonrisa
mientras de mi te salías

no se si enfadarme contigo
por empezar sin mi compañia
y con un gracioso mohín
me besabas mientras te ibas

El astrónomo

A la sombra del templo mi amigo y yo vimos a un ciego, sentado allí, solitario.
Mi amigo dijo:
- Mira, ese es el hombre más sabio de nuestra tierra.
Me separé de mi amigo y me acerqué al ciego, lo saludé y conversamos.
Poco después le dije:
- Perdona mi pregunta, pero ¿desde cuándo eres ciego?
- Desde mi nacimiento -fue su respuesta.
- ¿Que sendero has recorrido para llegar a la sabiduría? -le dije entonces.
- Soy astrónomo -me contestó.
Luego, se llevó la mano al pecho, y dijo:
- Sí, observo todos estos soles, y estas lunas, y estas estrellas.

Gibral
Flotar en la nada...

Girar y girar eternamente

y acercarme a un cometa

para acariciar su melena.

Nada más que silencio

en los mares de la oscuridad.

Nadar y no llegar a la orilla,

solo flotar y mezclarme con una estrella,

y cerrar los ojos y convertirme en nada...

La sombra de mi alma

LA SOMBRA DE MI ALMA
Diciembre de 1919. (Madrid.)
La sombra de mi alma
huye por un ocaso de alfabetos,
niebla de libros
y palabras.
¡La sombra de mi alma!
He llegado a la línea donde cesa
la nostalgia
y la gota de llanto se transforma
alabastro de espíritu.
(¡La sombra de mi alma!)
El copo del dolor
se acaba,
pero queda la razón y la sustancia
de mi viejo mediodía de labios,
de mi viejo mediodía
de miradas.
Un turbio laberinto
de estrellas ahumadas
enreda mi ilusión
casi marchita.
¡La sombra de mi alma!
Y una alucinación
Me ordeña las miradas.
Veo la palabra amor
desmoronada.
¡Ruiseñor mío!
¡Ruiseñor!
¿Aún cantas?
lorca

La hormiga medio muerta

La hormiga medio muerta,
dice muy tristemente:
yo he visto las estrellas.
¿Qué son estrellas?, dicen
las hormigas inquietas.
Y el caracol pregunta
pensativo: ¿estrellas?
Sí, repite la hormiga,
he visto las estrellas.
Subí al árbol más alto
que tiene la alameda
y vi miles de ojos
dentro de mis tinieblas.
E1 caracol pregunta:
¿pero qué son estrellas?
Son luces que llevamos
sobre nuestra cabeza.
Nosotras no las vemos,
las hormigas comentan.
Y el caracol: mi vista
sólo alcanza a las hierbas.
Las hormigas exclaman
moviendo sus antenas:
te mataremos, eres
perezosa y perversa.
El trabajo es tu ley.
Yo he visto a las estrellas,
dice la hormiga herida.
Y el caracol sentencia:
dejadla que se vaya,
seguid vuestras faenas.
Es fácil que muy pronto
ya rendida se muera.
Por el aire dulzón
ha cruzado una abeja.
La hormiga agonizando
huele la tarde inmensa
y dice: es la que viene
a llevarme a una estrella.
Las demás hormiguitas
huyen al verla muerta.
E1 caracol suspira
y aturdido se aleja
lleno de confusión
por lo eterno. La senda
no tiene fin, exclama.
Acaso a las estrellas
se llegue por aquí.
Pero mi gran torpeza
me impedirá llegar.
No hay que pensar en ellas.